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¿Cómo conociste el Museo de la Alquimia?

A raíz de empezar mi proyecto en la Fundación Antonio Gala comencé a investigar sobre la Alquimia en Andalucía y la primera noticia que leí en Internet acerca de este tema hablaba de la reciente apertura del Museo de la Alquimia en Córdoba. Al poco tiempo me pasé a visitarlo.

¿Qué vinculación tiene tu forma de trabajar con esta disciplina?

Por un lado, existe una analogía en la forma de trabajo, ya que conlleva una paciente investigación con distintas soluciones, la mayor parte dentro del laboratorio. Fotografía y Alquimia tienen fuertes vinculaciones desde sus orígenes hasta hoy en día.

Por otro lado, a nivel conceptual he estado leyendo distintos tratados alquímicos, especialmente sobre los metales, símbolos y microcosmos.

La exposición realizada en el museo trataba de aunar estas dos disciplinas, la alquimia y la fotografía, de una manera visual. Se mostraron tres procesos distintos de pintura fotoquímica, uno de ellos formando una escalera ascendente y junto a ellos, una mesa con las distintas soluciones empleadas para crear esas imágenes, a modo de acto en potencia.

En la presentación también participó Guillem Santacruz, compañero tuyo en FG y escritor.

Sí. Esto surge debido a que uno de los fines de la Fundación es que haya cruce de ideas, conceptos y disciplinas entre los becarios y tras varias conversaciones con él, decidió añadir un alquimista en la historia de su novela.

Cuando surge la colaboración con el Museo de la Alquimia nos pareció interesante que él participase con una conferencia sobre Alquimia y Lenguaje Simbólico, un tema que ha estado explorando este último año.

¿Qué balance haces de la exposición?

Un balance muy positivo. Tras trabajar tantos meses creando estas obras relacionadas con la alquimia y tras visitar el museo tuve claro que era muy significativo, interesante e inspirador mostrarlas allí.

La exposición quedó cuidada y se hizo lo posible porque las obras luciesen correctamente.

¿Y de tu año en la Residencia?

Muy bueno también. Gracias a la Fundación Antonio Gala he podido desarrollar un proyecto que exigía de mucha dedicación y tiempo. He podido trabajar de manera libre en un espacio amplio y con todos los medios que necesitaba. Además, ha sido muy enriquecedor compartir la experiencia con otros once artistas y compañeros de los que he aprendido muchísimo.

¿Cómo ha evolucionado tu obra en esta estancia?

Durante la estancia ha sido la vez que más próxima he estado a la práctica pictórica, ya que la mayoría de mis proyectos habían sido desarrollados mediante fotografía e instalación.

Este proyecto empezó con una fase muy grande de experimentación, ya que la técnica empleada es poco conocida y apenas existe información que consultar, con lo cual ha sido necesario el trabajo constante en el laboratorio hasta obtener resultados. Después, una vez controlada la técnica, la composición fue la parte más importante, y finalmente pensar la puesta en escena más adecuada para que se entendieran las piezas.

¿Qué recuerdos guardarás de Córdoba en general y de la Residencia en particular?

De Córdoba los largos paseos en los que siempre descubría algún rincón nuevo.

De la Fundación la calma y la libertad para trabajar. El mirador con vistas a Córdoba y el naranjo del claustro. Y las vistas a la mezquita desde el estudio de pintura.

Autor: Teo Fernández  Fuente: Museo Al-Iksir  (2018)

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